Si un laico defiende la separación de la religión del Estado, ¿no lo convierte eso en un ateo?

No. Porque la palabra ateo viene de las raíces griegas a = sin, y Theos = Dios. Aunque muchas personas definen ateo como "persona que niega la existencia de Dios", una definición más acertada sería "persona que considera que todos los dioses en los que la humanidad ha creído alguna vez son seres imaginarios sin correspondencia alguna en el mundo real". Por el contrario, la palabra “laico” viene del griego laos (pueblo); y el sufijo ikos (laikos) indica el hecho de pertenecer a un grupo, a una categoría.